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Las normas de Acentuación del idioma español indican cuándo debe utilizarse el acento gráfico (o tilde) sobre una vocal en determinadas palabras. Tanto las letras mayúsculas como las minúsculas están sujetas a las normas y deben tildarse según corresponda, así lo ha establecido la Real Academia Española: 3.1. Consideraciones generales
E incluso indica que nunca se estableció una norma en sentido contrario: [...] 4.10. Acentuación de letras mayúsculas
DetractoresSin embargo, existen opositores a esta regla de acentuación. Sin contar los extranjerismos, existe una gran cantidad de escritos que no se apegan a las normas (títulos de libros, periódicos, carteles, etc) de la cual se valen quienes afirman que un asunto de preferencia personal o incluso no deben seguirse en lo absoluto. Aquí cabe mencionar tres razones por las cuales abundan palabras escritas en mayúscula sin acento gráfico. Por motivos estéticosAlgunos carteles, anuncios publicitarios, marcas comerciales, etc., no usan acento gráfico en las mayúsculas por razones estéticas. Igualmente, las entradas de algunos diccionarios. Es peculiar, en famosas marcas francesas, sobre carteles, perfectamente acentuadas sus mayúsculas, y no las correspondientes mayúsculas castellanas. Por motivos técnicosLas máquinas de escribir muy antiguas hacían incompatible la utilización de la tilde en las mayúsculas, ya que lo encimaban. Por eso sólo acentuaban las letras minúsculas rompiendo la regla. Ejemplo: Lo mismo ocurría con las imprentas. No podían incluir el acento en la matriz con que hacían las letras mayúsculas, que evidentemente son más grandes que las minúsculas. Hoy día los programas computacionales, no sólo permiten su utilización, sino que además corrigen automáticamente el texto añadiendo los acentos gráficos. Sin embargo, para los programas computacionales existen algunas familias de letras que no contienen en sus caracteres las mayúsculas acentuadas; lo que dificulta su uso en el mundo informático. Mito urbanoHay un mito urbano, que indica que la RAE permitía no incluir acento en las mayúsculas. Y según algunas variantes, luego se rectificó.[2] Sin embargo, como se indicó anteriormente, la RAE nunca estableció una norma en sentido contrario.[1] Según algunos, el origen de este mito puede haber sido abaratar costos en las imprentas de América; aunque buscaran justificaciones como la estética.[3] Podemos observar, por ejemplo, como sí se incluía tilde en las mayúsculas en la tapa de la Ortografía de la RAE de 1792.[4] Referencias
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